sábado 27 de agosto de 2011

El condenado absuelto (1 de 6)

–¿En serio? –musitó haciéndose la distraída, mirando cómo la anciana que se había sentado sola a pocos metros de ellos se había quedado dormida–. Qué interesante…

nto tiempo?ue darme un darme un beso, y nombrar el objeto, todo ello con los ojos cerrados.–Sólo tienes que darme un beso y nombrar el objeto, pero debes hacerlo con los ojos cerrados.

–¡Ah!, ya voy comprendiendo –respondió con retintín–. ¿Y cuánto tiempo, digamos, dejarás de ser tú, a ver?

–Hasta que tú quieras –contestó el hombre, mirando de reojo y ávido el escote de Nuria mientras ésta, ensimismada, volvía a dar un sorbo a su limonada.

“Hay que ver el repertorio que tienen algunos para impresionar. Los hay que no tienen límites…”, rumió la chica. Al menos se estaba entreteniendo en aquel rincón apartado del bar, situado en un delicioso pueblo costero y turístico. Por momentos le había hecho olvidar el asfixiante calor moteado de humedad que envolvía aquel lugar. Volvió a mirarle. Parecía hambriento, demasiado. Era sin duda de los tragaldabas insaciables, fornido, con actitudes de “chico malo": se le calaba a mil leguas. Ella, por supuesto, sólo iba a lanzarle migajas.

–Está bien –concluyó cerrando los ojos y dándole un beso en la mejilla–. Antes de que el hombre pudiese pronunciar unas palabras, ella se le adelantó–. Unos pendientes. Conviértete en unos pendientes que hagan juego con los zapatos verdes que me pondré esta noche. Quiero lucirte, y de paso ofrecerte un buen asiento en primera fila para que veas lo bien que beso los labios de un hombre que, siento decírtelo, no vas a ser tú.

Barcos de pesca a todo color by luipermom
Barcos de pesca a todo color, a photo by luipermom on Flickr.

Nuria entreabrió los ojos y luego apuró la limonada.

–Lo siento, pero me he topado con varios chicos como tú, y la verdad es que no me sentáis nada bien. Pero puedo presentarte a una amiga mía que le va más ese tipo de rollos. ¿Quieres que de té su número?...¿Tienes móvil?... ¿Marcos, no?... ¿Oye, estás ahí?

La chica ladeó la cabeza y vio sorprendida que se encontraba sola en la mesa. Sobre ésta tampoco descansaba el móvil del hombre ni sus llaves. “Será cretino. ¡El muy canalla se ha ido sin pagar su cerveza!”, gruñó desconcertada.

Volvió a mirar confusa a la anciana: seguía durmiendo. El propietario acababa de salir de los servicios y no había visto nada. Sólo estaban ellos. Al levantarse, sintió sobre sus ojos un destello. Se dejo guiar con curiosidad hacía su origen y se tapó la boca para ahogar un grito de sorpresa. Sobre la silla donde Paolo, el falso Marcos, se había sentado, reposaban dos pendientes aceitunados y traslúcidos en cuyo interior refulgía una delicada luz. “¿Oh? Dios mío. No puede ser cierto…”, murmuró asombrada. Ambas joyas estaban rematadas en plata. Nuria agarró las preciosas piezas y las observó de cerca arrobada. A continuación se las metió en el bolso, pagó las dos consumiciones olvidando el mal trago de la cerveza y salió del local algo aturdida y pensativa. ¿Dónde diablos había conseguido esos pendientes aquel tipo?

4 comentarios:

Jose dijo...

Es curioso, en los textos de las chicas salimos bien parados al principio y al final resulta que acabamos siendo unos capullos. O somos unos capullos desde el principio pero en un primer momento no importa tanto, jajaja.

En cambio, en tu texto juegas con las primeras impresiones de forma contraria. Es justamente al revés, su prejuicio le hace poner distancia entre ambos. Y misteriosamente hay un acontecimiento desconcertante.

No soy muy amigo de los prejuicios, porque es como jugar a la ruleta, a veces aciertas y otras no. Hay quien ni juega, sino que canta los números y colores, dando igual el resultado, para esas personas el prejuicio es lo que cuenta. Pienso que ya que estás, juega un poco, a ver qué te encuentras...

Me has dejado con la intriga de saber cómo continua, esperemos que no haya que esperar demasiado, jajaja.

Enhorabuena una vez más.

Saludos ;)

kocrann dijo...

Bueno, en este caso el prejuicio no es más que una excusa para hacer más sólido algo a lo que ella está aferrada.

Todas las partes ya las tengo escritas y cada día colgaré una de ellas. He dividido el texto en varias partes para no hacer la lectura tan pesada a quien las lea. A ver qué tal sale el invento.

Un saludo y gracias por leerme, Jose!

Yo dijo...

Bien, bien, bien... ya estoy aquí, aquí... para leerte. Ya estoy aquí, aquí pa comentarte... jajaja

Esta parte me ha resultado desconcertantemente familiar xD. Como que ya la había leído antes o algo así... :P. Qué misterioso todo... xD

Pues tengo que decirte que, de entrada, me gusta bastante. Tenías razón el otro día cuando me dijiste que había una parte muy en mi línea porque, si te soy sincera, cuando te he leído me ha recordado un poco a mí misma xD. Concretamente a ese que escribí de aquel que corría por la arena y que le fanfarroneaba a una que, al principio, le pasaba como a la tuya. Que pasaba de él tres kilos hasta que dejó de hacerlo... (tanto va el cantaro a la fuente que ya se sabe...)

Y bueno, veremos a ver cómo acaba la cosa en el tuyo. A mí ya desde el principio me mola bastante. Es más, te voy a decir otra cosa, creo que es el primer relato que te leo aquí en el que he podido reconocer un poquito del Kokrann de "Una sonrisa más". Eso de que el chico se convierta en pendiente (o lo parezca) le da ese toque de fantasía, cuento o... magia que tenían tus relatos del otro blog que tanto me alegraban el día...

Ya me has anunciado que habrán partes que me van a desagradar pero, de momento, ésta me ha dejado ese buen sabor de entonces.

Un beso, voy a por la que le sigue ^^

kocrann dijo...

Yo,

bueno, a medida que he ido desarrollando la historia he tenido que cambiar varias cosas del principio respecto a lo que te pasé inicialmente. Todo tiene su porqué ;).

La verdad es que yo también me he sorprendido a mí mismo escribiendo este tipo de cosas. Para bien o para mal, el kokrann de "una sonrisa más" ha pasado a la historia, aunque supongo que alguna cosilla quedará.

Gracias por seguir leyendo el relato. No vemos en la segunda parte ;).

Un beso.

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