miércoles 31 de agosto de 2011

El condenado absuelto (5 de 6)

Dos días antes...

Desde el portón trasero de su coche, las joyas brillaban más por la fuerza del sol. Paolo acariciaba de forma enfermiza su botín, todavía sin asimilar lo que pensaba, iba a ser tan sólo el principio. Al alzar la vista vio a lo lejos cómo alguien se aproximaba hacia aquel vertedero abandonado: sin duda era ella.

Al tenerla de frente, quiso dejarle las cosas claras desde el principio.

–Espero que no hayas planeado hacer ninguna estupidez –le advirtió mientras acariciaba desafiante la culata de su arma que reposaba en su cinturón –. ¿Has traído mi dinero?

La mujer asintió con amargura y le entregó un maletín.

–Está todo, puedes contarlo. Ahora dime donde están mis hijos.

–Están en los asientos delanteros. Están bien –dijo sin apartar la vista de los fajos de billetes–. Se piensan que soy un amigo de la familia.

La mujer corrió desesperada para volver a encontrarse con sus pequeños, pero uno de los recios brazos del hombre lo imposibilitó.

–No tan rápido –musito con determinación– antes quiero divertirme contigo. ¿Sabes hace cuánto que no hecho un polvo gratis? –dijo agarrándose su miembo viril desafiante a través de los pantalones, provocando una eléctrica sacudida a su interlocutora, que no pudo reprimir una arcada–. Me apetece follarte delante del coche y es lo que voy a hacer –sentenció.

La mujer gritó aterrada. Aquel despiadado hombre pretendía violarla delante de sus hijos.

–¡No, por favor! Son muy pequeños –le suplicó arrodillada, abrazando con desesperación las piernas de aquel ser despreciable.

El hombre la abofeteó sin miramientos y la conminó a levantarse. A continuación volvió a dirigirse a ella suavizando la voz.

–Vamos, mujer, era solamente una broma. No creerás que pueda llegar a ser tan cruel. Jamás podría perdonármelo. –Hizo una pausa y prosiguió–: Así que voy a dar a tus hijos la oportunidad de evitar ver lo zorra que es su madre en realidad. –A continuación extrajo de sus bolsillos dos tiras oscuras de tela y se las lanzó con arrogancia–. Tienes dos minutos para vendarles los ojos.

Locura Progresiva by mxlolo
Locura Progresiva, a photo by mxlolo on Flickr.

El hombre observó excitado cómo la mujer, al borde de la locura, abría la puerta del coche y ataba desesperadamente las cintas en la cara de sus pequeños, rogándoles que no se deshiciesen de éstas hasta que ella regresase. Cuando volvió frente a él, éste dirigió su mirada a su reloj.

–Te ha sobrado medio minuto –se mofó–, un récord que merece una recompensa. Te regalo una de mis joyas –dijo ofreciéndole el joyero entreabierto.

Su joyero, la caja que aquel indeseable le había robado esa misma mañana en la habitación de su apartamento... Se arrepintió de haber dejado a sus hijos solos mientras había ido a hacer un recado. Sin dilación, abrió completamente la caja y extrajo entre sollozos un par de piezas.

–Veo que no has dudado en elegir esos pendientes. Significan mucho para ti, ¿verdad? –se interesó el hombre.

–Así es. Esos pendientes me los regaló mi marido durante nuestra luna de miel –se sinceró, tratando de ablandar al captor de sus criaturas, a las que más quería en este mundo.

Al hombre se le iluminaron los ojos al escuchar aquella respuesta.

–¿De verdad? Pues póntelos: así me dará más morbo follarte –ordenó sonriente. ¡Vamos, obedece! Y no quiero que digas una sola palabra más. A partir de ahora no tienes boca, ¿entendido?

La mujer se los puso despavorida, presintiendo lo que estaba a punto de suceder. A continuación se situaron delante de coche y él la empezó a envestir salvajemente mientras ella no apartaba sus ojos, cubiertos de lagrimas, de la luna delantera del coche, implorando a un dios que permitía ese tipo de atrocidades que sus hijos no se deshiciesen de sus vendas antes de tiempo y vieran un horror que podría marcarles, como a ella, para siempre.

Minutos después, cuando el hombre se disponía a desaparecer de aquel pueblo con el saqueo a rastras, un ruido le sobresaltó. Agarró la pistola y se giró con cautela. Al hacerlo vio que una anciana la miraba fijamente a los ojos.

He visto lo que has hecho –le recriminó mientras se acercaba renqueante hacia él.

–Vaya: una octogenaria valiente farfulló–. ¿Qué te ocurre? ¿Quieres acabar como ella? Siento informarte que ella me gustaba más que tú. A ti se te ha pasado el arroz, pero ya que lo has presenciado no me queda otra alternativa que acabar contigo. Seguro que los del asilo de donde te has escapado no van a echarte mucho de menos.

Junto en el momento en el que iba a ser estrangulada, la mujer esparció unos polvos luminosos en el rostro del hombre, que se desvaneció al instante. Cuando despertó al día siguiente yacía tumbado sobre una cama en un lugar desconocido.

Magic. by Aileen ~
Magic., a photo by Aileen ~ on Flickr.

9 comentarios:

Jose dijo...

Ahm, me había dejado un poco mosca de la vieja de la parte anterior. Así que el chico-pendiente es malvado, lo suponía por el título. Pero no me imaginaba que fuera tan malvado.

No digo nada más, no vaya a meter la pata. Tengo ganas de leer el final y cerrar la historia. Es un poco como las pelis de Tarantino, en las que cuenta los hechos desordenados.

Ya me callo, jajaja.

Saludos, me tienes con la intriga ya.

Vick-al dijo...

Dios mío!! qué real y crudo dentro de la fantasía del relato, eso me ha impresionado, como un relato al parecer fantástico, tiene esa realidad, que aunque sumamente cruel, podría perfectamente pasar como cada palabra que has narrado.

Fantástico.

Besos.

Vick-al dijo...

Me gustan tus fotos:)

Yo dijo...

Vaya, vaya... tenías que haber ahogado al chico-pendiente en el jacuzzi. Que se le hubieran caído los pendientes al agua y que no se hubiera dao cuenta porque, claro, estaba ocupada metiéndole mano al novio. Y que hubiera muerto ahí, ahogado, sin poder hablar pa pedir socorro y viendo cómo la chica se liaba con el novio en vez de con él...

Fíjate que yo no me esperaba que fuera "malo" (que no es malo, es lo siguiente). En mi mundo rosa, me daba cierta "lastimilla" del chico-pendiente que se comía los mocos con la chica... pero...

Ahora le pueden ir dando por saco, que se vaya a embestirle a un toro. A ver si también tiene tantos coj...

Hale, ya me has puesto de mala leche jajaja ;)

kocrann dijo...

Jose,

pues sí. La verdad es que si al acabar de leer todas las partes vuelves a leerlas de nuevo lo comprenderás mejor. Hay detalles que al principio parecen nimios pero tienen su motivo de estar allí situados. La verdad es que ese estilo de colocar un "inicio" al final nunca lo había probado.

Ya queda poco para el desenlace, jeje. A ver si os gusta.

Un saludo.

kocrann dijo...

Vick-al,

la idea era cambiar vertiginosamente el sentimiento que podría ocasionaros su lectura. Poneros algo que os sorprendiese.

Me alegra que te haya gustado :). Respecto a lo de las fotos, las busco en Flickr. Tú también puedes nutrirte de muchas imágenes para enriquecer tu blog en esa página. Hay habilitada una opción para ello ;). Está permitido.

Un beso.

kocrann dijo...

Yo,

¿ves como tampoco era para tanto? Bueno, sí xD.

En un principio lo que quería era que sintieseis compasión por el pobre chico convertido en pendientes, pero el siguiente paso era hacerlo un cabrón a vuestros ojos hasta el punto de que llegaseis a no tener ningún escrúpulo hacía él.

De ahí viene el título. Ser los pendientes de Nuria más que una condena es un regalo para él. (Léase últimas líneas de la cuarta parte).

Un beso ^^.

Vick-al dijo...

No lo sabía, gracias :) de todas formas creo que tienes buen gusto :)porque son originales.

kocrann dijo...

Gracias. Si no sabes cómo poner fotos de flickr dímelo y te ayudó.

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