jueves 11 de agosto de 2011

"Miserables" (1 de 2)

El día no había sido fácil para Martín y aquellas horas avanzadas de la tarde la americana le oprimía los hombros sin piedad. Frente a él se divisaba la soledad y se escuchaba el silencio, perturbado por momentos por el sonido de algún vehículo lejano. No lejos de allí vagaban sin rumbo un perro cojo de una pata, aplastaba por una rueda, y un hombre acostumbrado a engañar a su supervivencia inclinando la mitad de su cuerpo en un sucio y mugriento contenedor de basura. Martín les había obviado; en su cabeza sólo se rebobinaban informes, números, y palabras afiladas del redicho de su jefe.

Al volver la esquina, salió de su abstracción y contempló embelesado el parque situado al final de la calle. Impulsado por la rabia comenzó a correr hasta lograr tocar con los dedos el metal barnizado y frío del columpio. Sin tiempo que perder dejó la maleta a un lado, se deshizo de la americana y se sentó sobre el asiento del mismo. A continuación cerró lo ojos y tomó impulso con los pies; durante largos segundos aquello le devolvió a sí mismo.

Columpio by iratxo.foto
Columpio, a photo by iratxo.foto on Flickr.

7 comentarios:

Yo dijo...

Me encanta que estés de vacaciones ;)

Espero que no decaiga ;)




Y espero también que todo lo nuevo que me escribas no sea medio triste, que tenía por "el niño de las sonrisas" :D. Así que de vez en cuando escríbeme un cuento de esos preciosos y cursis que me gustaba leer, por fiiii :D

PD: Bonito texto, por cierto xD. Los columpios son lo mejor. Pude dar buena cuenta de ello hace algunos años ;)

Yo dijo...

Que te tenía por el niño de las sonrisas, quise decir jajaja. ¡Que me comí el "te"! jajaja

Vick-al dijo...

Ains que genial, yo también he pensado a veces en columpiarme y lo he intentado y digo lo he intentado porque mi trasero ya no cabe, pero ya fuera de anécdotas, es verdad, que la libertad que produce volar como el viento y sentirse bien, para poder olvidar los líos del trabajo, eso es necesario. Yo muchas veces voy a nadar, el agua y yo, esa sensación me relaja muchísimo.

Besitos, muy bien narrada, como siempre

Jose dijo...

Es totalmente cierto que columpiarse acaba momentáneamente con los problemas.

Me gusta como ambientas los relatos.

Un saludo ^^

kocrann dijo...

Yo,

Por suerte o por degracia, soy algo más que el "niño de las sonrisas", como tú dices, jeje. Será que me hago mayor...

Parece que los columpios no le agradan solo a Martín ;).

Saludos!!

kocrann dijo...

Vick-al,

pues sí, sin las actividades que nos hacen desconectar todo sería mucho más complicado. A mí nadar también me relaja mucho.

Un beso y gracias.

kocrann dijo...

Jose,

busqué algo que pudiese descansar en una ciudad y que relajase al protagonista y me topé con un columpio.

Un saludo y gracias una vez más.

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