El día no había sido fácil para Martín y aquellas horas avanzadas de la tarde la americana le oprimía los hombros sin piedad. Frente a él se divisaba la soledad y se escuchaba el silencio, perturbado por momentos por el sonido de algún vehículo lejano. No lejos de allí vagaban sin rumbo un perro cojo de una pata, aplastaba por una rueda, y un hombre acostumbrado a engañar a su supervivencia inclinando la mitad de su cuerpo en un sucio y mugriento contenedor de basura. Martín les había obviado; en su cabeza sólo se rebobinaban informes, números, y palabras afiladas del redicho de su jefe.
Al volver la esquina, salió de su abstracción y contempló embelesado el parque situado al final de la calle. Impulsado por la rabia comenzó a correr hasta lograr tocar con los dedos el metal barnizado y frío del columpio. Sin tiempo que perder dejó la maleta a un lado, se deshizo de la americana y se sentó sobre el asiento del mismo. A continuación cerró lo ojos y tomó impulso con los pies; durante largos segundos aquello le devolvió a sí mismo.

7 comentarios:
Me encanta que estés de vacaciones ;)
Espero que no decaiga ;)
Y espero también que todo lo nuevo que me escribas no sea medio triste, que tenía por "el niño de las sonrisas" :D. Así que de vez en cuando escríbeme un cuento de esos preciosos y cursis que me gustaba leer, por fiiii :D
PD: Bonito texto, por cierto xD. Los columpios son lo mejor. Pude dar buena cuenta de ello hace algunos años ;)
Que te tenía por el niño de las sonrisas, quise decir jajaja. ¡Que me comí el "te"! jajaja
Ains que genial, yo también he pensado a veces en columpiarme y lo he intentado y digo lo he intentado porque mi trasero ya no cabe, pero ya fuera de anécdotas, es verdad, que la libertad que produce volar como el viento y sentirse bien, para poder olvidar los líos del trabajo, eso es necesario. Yo muchas veces voy a nadar, el agua y yo, esa sensación me relaja muchísimo.
Besitos, muy bien narrada, como siempre
Es totalmente cierto que columpiarse acaba momentáneamente con los problemas.
Me gusta como ambientas los relatos.
Un saludo ^^
Yo,
Por suerte o por degracia, soy algo más que el "niño de las sonrisas", como tú dices, jeje. Será que me hago mayor...
Parece que los columpios no le agradan solo a Martín ;).
Saludos!!
Vick-al,
pues sí, sin las actividades que nos hacen desconectar todo sería mucho más complicado. A mí nadar también me relaja mucho.
Un beso y gracias.
Jose,
busqué algo que pudiese descansar en una ciudad y que relajase al protagonista y me topé con un columpio.
Un saludo y gracias una vez más.
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