lunes 7 de diciembre de 2009

Panacea de una Nochebuena entre trincheras

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La Real Academia Española define milagro como "suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa".
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Han pasado más de 90 años desde que Alemania firmó el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, una contienda que dejó aproximadamente a su paso tantos muertos como el número de habitantes que actualmente residen en Suecia, o dos veces la población de Irlanda. Millones de sueños se desvanecieron asfixiados por el hedor de la desolación y la sangre. Un infierno furibundo que, sin embargo, fue incapaz de hacer enmudecer el himno alegre de un milagro cantado al pie de la trinchera.

Sucedió en la Navidad de 1914. Era la primera Nochebuena que tanto Aliados como Potencias Centrales vivían bajo el yugo de la guerra. Muchos soldados sufrían larguísimas jornadas en inhóspitos fosos plagados de ratas y piojos, sintiendo en sus huesos una humedad que no daba tregua; como aquel miedo constante que les ahogaba más que una soga oprimida insistentemente al cuello.
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Imagen extraída de este enlace

En el frente occidental, las tropas germanas empezaron a adornar sus trincheras con abetos iluminados. Luego empezaron a cantar villancicos, predominando sobre todo el Stille Nacht (Noche de Paz). A cierta distancia de ellos, sus enemigos, los británicos, observaban aquel oasis de luz nostálgica y alegre hasta acabar acompañando a sus contrarios con sus cánticos bañados en concordia. Cuentan que al amanecer algunos alemanes empezaron a salir amistosamente desarmados de sus trincheras hacia tierra de nadie antes el recelo de los ingleses, el cual acabó pronto evaporándose ante aquel calor de fraternidad. Ambos bandos acabaron compartiendo cigarrillos y comida.

Por si te ha picado el gusanillo

Imagen extraída de este enlace

lunes 30 de noviembre de 2009

Brisa marina

En lo alto, cada vez más bajo, el Sol bosteza poco a poco con más insistencia mientras va retratando sobre la tela del Mediterráneo su lento ocaso a través de una línea color destello. Anna empieza a correr con intención de alcanzar el último faro que abraza el rompeolas, sintiéndose al momento alagada pues aquel cauce en llamas fluye sobre el mar hasta morir lleno de vida a sus pies, persiguiéndola sin descanso, sin esfuerzo... La comprensión de la joven parece cabalgar hacia donde ella siempre quiso llegar, sin frenos, espoleada por un crepúsculo recién nacido que agonizará en su mente poco a poco, acuchillado por una rutina que aguarda traicionera al acecho.
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Imagen extraída de este enlace
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A pocos metros, la mirada perdida de Jordi ha encontrado en el suelo turbio un motivo para no verlo todo tan negro. Una pequeña mariposa de colores locuaces revolotea llena de vida hasta posarse sobre el lodo seco y siniestro que cubre la superficie sobre el que reposa paciente el Far de la Banya, el cual sólo parece esperar lo esperado. Allí el insecto une sus dos alas ocultando sus tonos imposibles, volviéndose invisible a los ojos de todos excepto a los del chico, que no deja de observarlo pese a su matiz incorpóreo. Al cabo de unos largos segundos retoma su vuelo. Cual ave fénix...

Imagen extraída de este enlace

lunes 16 de noviembre de 2009

Reencuentro

Hace unos días Yo me propuso hacer un meme. La verdad es que los memes no me suelen hacer mucha gracia, pero este me gustó ya que tenía que escribir un texto a partir de una melodía propuesta. A continuación puedes escuchar la música en la que se basa el texto y más abajo leer el mismo.
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Cristian conocía a la perfección la piel áspera e hiriente de aquellas paredes que tanto habían palpado las yemas de sus dedos a lo largo de aquellos años disfrazados de décadas. Hoy era un día especial, y tal vez por eso caminaba a tientas, como si de un ladrón extremadamente receloso se tratase. Como si aquel lejano accidente que le había condicionado la vida hubiese ocurrido hace pocos minutos y aún no se hubiese acostumbrado a lo que no tuvo más remedio que acostumbrarse.

No entendía aquel miedo absurdo que le había surgido justo a pocos instantes de lograr al fin la ansiada meta por la que tanto había luchado desde que el mundo se había apagado frente a él. Tal vez fuese temor a quedar decepcionado, a caérsele aquel jarrón de porcelana en el que había ido coleccionado cada noche, tumbado sobre su cama, un sinfín de paisajes y colores que habían logrado borrar de su mente aquella desesperación que se había incrustado en la pared de su esperanza como una feroz hiedra. Un gran temor a que se derrumbasen al impactar contra el suelo. El trabajo de tantos años…

Nuria y Jorge abrieron emocionados los ventanales de la habitación a la que se dirigía el hombre, al cual no dejaban de mirar con amor y admiración. Al momento, Cristian sintió en la brisa marina una oleada de caricias que le empezaron a erizar la piel. Comenzó a recorrer con su lengua cada milímetro de sus labios, degustando entre lágrimas la dulzura de aquellos efluvios que emanaba el agua salada. Poco a poco fue caminando hacía los ventanales sintiendo cada vez con más intensidad el sonido del mar, el mismo en el que tanto se había amparado en los momentos de mayor soledad.

Era el momento de abrir los ojos. Empezó a levantar lentamente los párpados, sintiendo cómo sus miedos iban desapareciendo paulatinamente. Y vio la luz. Y no pudo evitar expresar la satisfacción de un sueño cumplido: ahora sí podía morir en paz.

“El arrebato del Sol, la luz de las estrellas, los garabatos que dibujan extasiadas de vida las aves, los ojos de Nuria y Jorge, mis propios ojos…Un sueño hecho realidad en una realidad en la que muchos se han quedado ciegos…”
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"Reencuentro" de Zaccheo_O (Flickr)

jueves 12 de noviembre de 2009

1/X

Imagen extraída de la galería de Por-tutatis!!! en Flickr


La dignidad de un toro toreando a un torero,
buscar la paz en el eje de un terremoto,
un monje tibetano se aparta un mechón del pelo,
para ver lo invisible con sus propios ojos.

Madrugar cada noche deshaciendo sudokus,
observar de día cientos de estrellas en el suelo,
sentir a diario que se nace poco a poco
resolviendo la ecuación de una muerte sin complejos.

El fin de una guerra por un corazón roto,
un ilustre pintor que al nacer quedó ciego,
un poeta sin manos escribe para no sentirse solo
en un mundo insumergible sujetado con dos dedos.

Son versos de papel, inocentes e ilógicos,
mentiras confortadas por un desconsuelo,
de un dolor absurdo que me está volviendo loco:
el de no conocerte y sentir que ya te q.....
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viernes 6 de noviembre de 2009

Verdades saladas

gg"Salero" de arquera (Flickr)

En la vida hay verdades saladas
que sedientos debemos beber:
sin decepción no hay éxito,
sin infierno no hay cielo,
que de los más ilustres idiotas sin alma
los hay que cantan primero.

Puede que una decepción cale hondo,
que abrase con furia como las llamas,
y que sangre el corazón por los ojos
brotando en forma de lágrimas.

Puede que se sueñe con abandonar un sueño
por miedo a un insistente NO,
y que se anhele querer volver a ser pequeño
para empezar desde cero con pasión.

Pero en cada batalla perdida
se van afilando los dientes
para desafiar a la pesadilla
por última vez, frente a frente,
con un golpe seco: mortal.

jueves 15 de octubre de 2009

Setas invisibles

A veces basta con ser valiente y decidirse a erguir la mirada para poder recibir el calor de otra oportunidad. Tan empecinados estamos en algo que obviamos sin darnos cuenta otros caminos que siempre han estado ahí, esperándonos con los brazos abiertos. Sendas invisibles para miradas gachas.

Imagen extraída de LA VANGUARDIA (14 de octubre de 2009)

Descubrí está imagen mientras comía en el bar de la facultad, leyendo uno de los periódicos que se pueden coger de forma gratuita. No he podido evitar escanearla y compartirla contigo.

viernes 18 de septiembre de 2009

Un día de septiembre

Varios coches marchan a la zaga, al compás de una desolación hondamente desolada, dirigida por un coche que agrupa sin quererlo miradas curiosas e insensibles a su paso. Es temprano. Julia hace un rato que pasea a su perro por la misma acera de su casa. De repente, sus ojos marrones y expresivos se cruzan con aquel séquito de ánimo cetrino. Instintivamente, agacha la cabeza y con expresión solemne se santigua. La joven no sabe quién es ni quiénes son, pero percibe su oleada de dolor en lo más profundo de su alma. No puede evitar cargarlo a cuestas al menos durante un ínfimo pero suficiente instante. Empática.

Imagen extraída de este enlace


Desde los cristales de su ventanilla, Álvaro ha observado su acción a cámara lenta; perpetuando inconscientemente cada segundo de la misma; grabándola a fuego lento en sus recuerdos. Vuelve a mirar a través de la luna delantera el coche fúnebre en el que descansa el cuerpo inerte de su abuelo. Sus ojos se humedecen poco a poco mientras su corazón llora efluvios de agradecimiento hacía aquella desconocida. Y comienza a comprender…

A varios cientos de kilómetros, una tordesillana de 10 años se ha encerrado en su habitación, se ha sentado en el suelo y ha empezado a llorar desconsolada, cubriéndose las piernas con sus escuálidos brazos. Se siente sola e incomprendida; una extraterrestre llena de amor ahogada en una normalidad demasiado cruel e injusta para formar parte de algo tan arraigado. Los alaridos que escucha de la calle la hieren como un letal veneno de sabor acre. Al momento, empieza a sufrir arcadas. Tan pequeña…

El Toro de la Vega, un año más, vuelve a ser protagonista.

Imagen extraída y recortada de la galería de corcoise en Flickr